Y Rickey puso a valer a los Atléticos


El #TBT de hoy tiene que ver con las transacciones antes del 31 de julio. Hace treinta años hubo un movimiento que benefició, y bastante, a los Atléticos de Oakland, quienes se hicieron con los servicios del veloz Rickey Henderson.


A finales de los ochenta los Atléticos eran un equipo bastante temido pues tenían en sus filas a José Canseco, Mark McGwire y Dave Henderson. En el pitcheo tampoco se quedaron atrás ya que con Dave Stewart, Mike Moore, Bob Welch y el efectivo Dennis Eckersley, hicieron estragos en el joven circuito.

Sin embargo, algo les faltaba: Un buen primer bate. Oakland quería ganar la Serie Mundial, esa que perdieron en 1988 ante unos inspirados Dodgers de Los Angeles, por ello, no dudaron en enviar a los Yankees de Nueva York al rendidor Luis Polonia y brazos como los de Greg Cadaret y Eric Plunk para hacerse de los servicios del futuro miembro del Salón de la Fama y así llenar ese vacío que tanto les hacía falta.

Y, en efecto, así fue. Henderson se estafó 52 almohadillas con Oakland, para un total de 77, además de contribuir con 35 remolques que bien ayudó a los Atléticos a conquistar la División Oeste de la Liga Americana (99-63).

Pero fue en la postemporada donde Henderson se cubrió de gloria. En la serie de campeonato hizo trizas al pitcheo de los Azulejos de Toronto (.400 AVE, 2 Hr, 5 CI, 8 BR) y fue el Jugador Más Valioso de esa instancia, la misma dosis la repitió en la Serie Mundial donde promedió para .474, producto de nueve imparables en 19 turnos, y así contribuir en la obtención del noveno título en la historia de los Atléticos.

De no ser por el aporte de Henderson quizás la historia hubiera sido distinta para Oakland. Prueba fidedigna de un buen movimiento de gerencia antes del 31 de julio.

Texto: Eduardo Acosta
Foto: MLB.COM





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