Columna Bases Llenas: Más que un simple lanzador, el béisbol perdió un embajador



El mundo del béisbol se levantó el domingo con una terrible noticia: en la madrugada, el estelar lanzador cubano de los Marlins de Miami José Fernández había muerto en un accidente en bote junto con dos amigos. Solo 24 años vivió el "Niño", como cariñosamente lo apodaba su compañero de equipo Giancarlo Stanton.

El "Niño" porque con su actitud jovial y contagiosa sonrisa llenaba de alegría cualquier vida que tocaba. El "Niño" porque jugaba al béisbol con una soltura y felicidad que a este nivel simplemente no se ve. El "Niño" por su corazón puro y libre de odio.

Tras la muerte de Fernández, el mundo de las Grandes Ligas no solo perdió a un estelar pitcher, uno que en fragmentos de cuatro temporadas dejó una microscópica efectividad de 2.58 con sacos de ponches para llevar y para comer en el sitio. La pelota perdió a un embajador.

Fernández llegó a Estados Unidos con 15 años luego de tres intentos fallidos de desertar desde Cuba. Se enroló a la secundaria Braulio Alonso en Tampa y fue escogido en la primera ronda del draft del 2011 por los Marlins de Miami. Qué mejor que un pitcher cubano para encabezar la rotación de un equipo con fuertes raíces latinas.

En el 2013 debutó y ese mismo año fue All-Star. Fernández era idolatrado por los cubanos, pero también por americanos; y siempre fue algo así como una prueba viva de que ambos países no tenían por qué ser enemigos cuando comparten un pasatiempo tan apasionante como el béisbol.

De hecho, Fernández fue en diciembre pasado, junto con sus coterráneos José Abreu, Yasiel Puig, Brayan Peña, Jon Jay y Alexei Ramírez, además del estadounidense Clayton Kershaw, el venezolano Miguel Cabrera y el dominicano Nelson Cruz, a La Habana como parte de una visita de buena voluntad organizada por MLB y la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas.

La gran mayoría del planeta Grandes Ligas reaccionó con dolor tras su muerte. Fueron publicadas imágenes de su compatriota Yoenis Céspedes colgando el jersey de Fernández en el dugout de los Mets de Nueva York, el dominicano David Ortiz no pudo contener las lágrimas previo al juego del domingo de los Medias Rojas de Boston; Yasiel Puig lo calificó como su 'hermano', y pare usted de contar.

Pocos peloteros eran más queridos en la cueva de los Marlins como Fernández, que dejó un hijo en camino según reportes provenientes de Miami. Pocos serán tan recordados como él. Y la base de aficionados de Miami y de otras divisas, la comunidad latina en Estados Unidos y el fanático de la pelota en general tendrá siempre presente sus ponches y la alegría que irradiaba al jugar este maravilloso deporte.

José Fernández, descansa en paz.

Andrés Chávez (@andres_chavez13)


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