¿Actividad paranormal? El hotel que espanta a Pablo Sandoval y otros grandeligas (video)

La mayoría de las veces que equipos de Grandes Ligas visitan Milwaukee para jugar contra los Cerveceros se hospedan en el hotel Pfister. El problema es que, según testimonios de varios peloteros y otras personalidades, el edificio está embrujado y, supuestamente, deambula el fantasma de su dueño original, Charles Pfister, fallecido en 1927.

El venezolano Pablo Sandoval es una de las tantas figuras del diamante que tienen historias en las habitaciones del lugar.

"En 2009, fui a bañarme. Recuerdo que puse mi iPod al lado de una corneta. Cuando salí, estaba tocando música sin saber por qué", contó el "Panda" a ESPN. "Después de eso, dejé el hotel. No quería quedarme ahí. En 2010, Edgar (Rentería) y yo nos quedamos en otro sitio y lo pagamos nosotros mismos".


Bryce Harper es otro que ha experimentado situaciones extrañas en el Pfister.

"En una oportunidad, antes de irme a dormir, puse mis jeans y una camisa en la mesa que estaba al lado de la cama. Simplemente los dejé ahí", dijo el jardinero de los Nacionales de Washington. "Cuando desperté en la mañana —lo juro por lo que sea— la ropa estaba en el piso y la mesa estaba al otro lado de la habitación. Honestamente, pensé que podía haber alguien adentro. Por eso miré alrededor y fui a chequear si la puerta estaba cerrada, y lo estaba.

Creí que alguien —quizás (Jayson) Werth— vino a mi cuarto en la noche y movió todo. Sabía que Tyler Moore y 'Lombo' (Steve Lombardozzi) estaban en las recámaras siguientes, pero dijeron que nadie había hecho algo como eso. Podían haberme mentido, es posible, y nadie más aparentemente tuvo una rara experiencia, pero realmente me asustó. De inmediato fui abajo y me cambié: diferente habitación, diferente piso".

Algo incluso más inverosímil vivió Brandon Phillips, el segunda base de los Rojos de Cincinnati.

"Jugamos muy seguido en Milwaukee, aunque recuerdo una ocasión que fui al cuarto y me senté en la cama. Y por alguna razón, el radio se encendió. Lo apagué y entré al baño. Cuando estaba listo, se volvió a encender".

El retirado Michael Young, pese a su condición de escéptico, contó algo espeluznante que le ocurrió en el Pfister.

"Oh, qué lugar tan loco. Escucha, no soy alguien que riega historias de fantasmas. Si te digo esto, es porque en realidad pasó", declaró la antigua estelar figura de Texas. "Estaba echado en la cama luego de un juego nocturno. Mi habitación estaba cerrada, pero escuché pasos dentro de ella, pasos bastante fuertes. Había escuchado todos los cuentos sobre este hotel y por eso estaba despierto en ese punto. Volví a escuchar los pasos y entonces grité: '¡Hey!, siéntete como en casa. Diviértete, siéntate, pero no me despiertes, ¿bien?'. Luego de eso, no escuché nada por el resto de la noche".

Otro como Carlos Gómez aseguró escuchar voces en su cuarto. Luego vio cómo su iPod se volvía loco luego de salir del baño y bajó corriendo al lobby sin siquiera ponerse pantalones y zapatos. Adrián Beltré confesó que tocaban su puerta, el televisor y al acondicionador de aire se encendían y se apagaban, además de sentir como si alguien golpeara la madera del otro lado del cabecero de su cama.

Pero tranquilos. Jon Gray, lanzador de los Rockies de Colorado, fungió como cazafantasmas en el mencionado hotel, a fin de encontrar actividad paranormal:



Juan Páez / @jmanupz

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